Un día mi padre me dijo que trabajar el metal lo llevaba en la sangre. Su padre había sido calderero, él chapista y yo joyero.
Estudié 4 años joyería, uno de diseño de joyas y algunos talleres de técnicas diversas, aunque en general me considero autodidacta y bastante ecléptico.
Llevo 9 años dedicándome a ello, intercalándolo con otras actividades artísticas (instalaciones, esculturas, murales, material reciclado,…)
Mi taller esta en Selaya, en la zona pasiega de Cantabria, al lado del río Pisueña, un pequeño paraíso tranquilo y de gente amable, donde vivo. De aquí viene lo de Manín, un mote que se quedo de por vida.
Trabajo básicamente los metales preciosos, así como los materiales en estado bruto, piedras, cristal, madera, cuero, acero,… a los cuales altero lo mínimo tratando de sacarles toda su fuerza.
El nacimento de mis obras tiende a ser bastante similar, a partir de que llegan unos materiales a mis manos, me sumerjo en un proceso creativo que dejo fluir hasta que toma cuerpo la pieza.
Para el caso de la joyería de encargo-personal, este proceso creativo se realiza entre la persona y yo como un equipo.
Creo en el poder de la imaginación y de los sentimientos, pero la inspiración y las ideas pueden venir de cualquier parte, sólo hay que estar atento.