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La gran conquista racional del ser humano, en relación con el medio ambiente, se debe al HOMBRE DEL BOSQUE. LA MADERA, a lo largo de los siglos y debido a su dócil manipulación, se ha prestado generosa a la evolución humana, más que ningún otro material natural, sólo a partir del siglo XIX, los metales adquieren mayor protagonismo.
Debemos por tanto, atender una deuda milenaria: proteger y disfrutar nuestros árboles y bosques, como parte inseparable del pellejo de nuestra historia y de la calidad de nuestro futuro.
Por encima de la egoísta utilización como materia prima, queremos transitar por medio de nuestros productos, la gratitud y el aprecio hasta este cálido material que nos brindan los árboles con su muerte; dar a conocer el riquísimo vínculo entre la madera y la cultura rural de nuestros valles norteños; y participar humildemente en la regeneración de bosques, en la reforestación de laderas y en el vestido de riberas desnudas. (seguir leyendo…)
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